Getu (China) por Lali y Quim

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Cuando llegamos a Getu  fue la pirámide rocosa de  Pussa Yan  la primera en aparecer  y darnos la bienvenida  a  este paraíso de rocas, ríos ,cuevas , gente amable y paisajes fantásticos.

 Y donde està Getu? Pues en China, en la provincia de  Gizhou, una zona profundamente rural  y muy auténtica. Pero… Si hay un pero… Se está construyendo un gigantesco  parque  temático o similar  de una envergadura descomunal. Los arrozales, las casas, los caminos están sufriendo tal destrucción que ya augura una  masificación y desequilibrio para el territorio y sus habitantes.  Es triste pero así lo vimos, y nosotros fuimos afortunados de poder disfrutar de un Getu aún tranquilo.

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Para llegar a Getu, volamos a Guiyang  donde pasamos un noche. Al día siguiente en autobús llegamos a Ziyun de donde una furgoneta  nos lleva al pueblo dejándonos en la puerta de Getu Hotel ,un hotelito senzillo donde se alojan la mayouría de escaladores.  El pueblo, que es muy pequeño, consta de una calle principal donde  encontraremos la mayor parte de tiendas, restaurantes  y alojamiento.

Sobre la escalada al Pussa Yann. Hicimos la via La casse-tete Chinois, una muy buena ruta que  surca la  parte  central de la pared.

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Dificultad y longitud de la vía: 7a y 180m

Orientación: Suroeste. Es pues una pared bastante soleada y el calor aprieta, hay que madrugar o tener la suerte que tuvimos nosotros de poder escalar con nubes.

Descripción de la vía:  Vía larga de carácter deportivo, totalmente equipada, roca muy buena que nos ofrecerá variedad de estilos. Agujeros, regletas, desplome y placa, de todo un poco. El primer largo un buen repertorio de agujeros, les sigue un par de 6cs que  podríamos decir “de bloque” pues tienen unos pasitos al inicio seguidos de una placa fácil y disfrutona. El  largo de 7a discurre una marcada y desplomada  fisura , de las que hinchan los antebrazos. Y le sigue un 6c también de fisura y travesía con un patio tremendo.

Punto de partida y acceso: Se sale andando desde el mismo hotel. Nos podemos mover por el carril bici o peatonal que se ha construido  al lado de la carretera.  Llegamos  al pie de pared cruzando el recinto en obras hasta situarnos a la derecha de la pirámide allí trepamos a una gran repisa que recorre el pie de la muralla hasta que encontramos el nombre de la vía escrito en su inicio. 

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Retorno: Actualmente  se llega la penúltima reunión y se rapela. Los rapeles son en diagonal y desplomados pero son cortos y no presentan dificultad alguna. La guía describe  la opción de salir por arriba ,  pero la vegetación es tan densa  que hace imposible el acceso a la cumbre y no vale la pena.

Material: Vía totalmente equipada, cintas exprés y una cuerda de 80m.                

Reseñas: En este enlace: Download the Guidebook: Gêtu valley [File PDF – 9.5Mb] se encuentra  la guía  confeccionada por el equipo que que realizó el Rock Trip en 2011. En el mismo hotel vamos a encontrar actualizaciones de las reseñas.

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Para nosotros Getu es un lugar excepcional y especial. Su escalada es increíble y  pudimos disfrutar de sectores muy buenos y vías espectaculares, Great Arch, Olivier’s Crag, etc.  Sus  parajes naturales son preciosos, y sobretodo su gente, muy amable, hospitalaria y siempre dispuesta a echar una mano y regalar una sonrisa.

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Naila en USA – parte 2

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Escalamos una pared de pizza con Fiona, cómo si fuera una masa que empieza a calentarse demasiado y le salen burbujas. Otro día tras una aproximación complicada en coche por pistas forestales, escalamos una preciosa vía de largos con vistas a las Vegas allá en el fondo, tal que un miraje en medio del desierto. No faltó tampoco una visita a la ciudad que no duerme. Llena de casinos, espectáculos, luces, muchas luces y mucha gente. Jugamos en las Vegas y perdimos, como nos dijo el crupiere, la banca nunca pierde. Durante el día las vegas se despierta con otro aspecto, pudimos visitar una exposición muy interesante de “Bodies”, tuvimos una experiencia curiosa en una lavandería de un barrio bastante apartado de las zonas turísticas, y comimos una hamburguesa en el barrio antiguo de las vegas mientras disfrutábamos e los espectáculos callejeros y nos pasaba gente haciendo tirolinas por la cabeza.

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Fiona se hizo daño en un dedo y le molestaba para escalar en regletas así que viendo que en Moab ya no hacia tan mal tiempo volvimos a empaquetar y dejando atrás a una parte del grupo volvimos a cruzar Nevada, pasamos a Utah y entrada la noche llegamos a este pueblo, cita obligada para los amantes de la BTT.

El Wall Streat fue hacia donde dirigimos nuestros pasos al día siguiente, pero la lluvia aún no había secado la arenisca, no había nadie escalando así que decidimos hacer un día de turismo. Moab no solo es una meca para la btt o la escalada en fisuras. Al pocos kilómetros hay el desvío hacia La Sal, una cordillera con picos de 13.000 pies, con palas nevadas que nos daban ganas de cambiar el material de escalada por el de esquí. Un poco más lejos Canyonlands, un parque nacional que sólo para ver puestas de sol ya merece la pena visitar, con algunas de las torres más famosas para escalar en el desierto y algunos senderos para correr durante una semana y no llegar a acabarlos. Y al otro lado de la carretera, y el más cerca de Moab está el Arches National Park, una pincelada de lo que la naturaleza ha echo en Estados Unidos.

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Si bien Utah es conocido estado mormón, Moab al ser un centro turístico deportivo las restricciones de esta religión parecen ser menos evidentes. Una vez la roca hubo secado escalamos en la arenisca del Wall Stret, a pie de carretera hasta había quienes aseguraban sentados en el capó del coche. Por la noche tras un paso obligado en la brewerie nos fuimos a Indian Creek. Esa noche llovió y tronó, tanto que parecía que los truenos duraban una eternidad. El frío por la noche nos heló el agua y hasta que el sol no estuvo bien alto en el cielo no fuimos capaces de sacarnos el anorak de plumas. Por suerte la tormenta había sido  corta y con viento así que la roca ni siquiera estaba húmeda. Fuimos primero a una de las vías más conocidas de Indian Creek. La supercrak. Una fisura perfecta, de doses abajo y de treses arriba. De esas que empiezas y si te pasa como a mi, que no sabes como ponerte en una fisura tienes metros y metros por delante para practicar, porque sólo hay una opción de escalada. Después vinieron otras vías, algunas muy conocidas, otras no tanto, casi todas bonitas tirando a espectaculares. Algunas imposibles para mi, unas se adaptaban a las manos de Guillem o Faust, otras a las de Fiona, yo intentaba todo lo que me abrieran, algunas veces llegaba aceptablemente arriba, otras no lograba hacer dos pasos sin caerme. Pero aprendimos, nos cansamos, disfrutamos y reímos mucho. Indian Creek es sin duda un lugar que visitar sin duda. Tras tres días y viendo que en breves volvía el mal tiempo volvimos a Moab con la idea de hacer una torre. Las torres son otro de los grandes atractivos de la zona. Lo preparamos todo, hicimos el material y hasta nos levantamos a las seis para ir hacia allí. Pero al sonar el despertador, el viento y la lluvia caían a raudales, así que seguimos durmiendo. Marchamos por la mañana dirección al buen tiempo con la espina de no haber podido escalar una torre, lo apuntamos para un próximo viaje.

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Nos quedaban apenas cuatro días para que nuestro avión saliera de San Francisco cuando llegamos a Zion. Por fin podíamos desayunar sin plumas ni temblando de frío! Nos quedamos dos días, uno para escalar, el otro para andar. Subimos al Angels landing uno de las rutas más famosas del parque. Un recorrido precioso, no encuento otra palabra para describirlo. Lleno de gente, tanta que en la parte final, cuando el camino se estrecha para convertirse en una arista, (eso si, con cuerdas, pasamanos y escaleras) las colas son un constante. En muchos pasos no caben dos personas en paralelo y o bien los que suben o los que bajan han de pararse a esperar a que los otros crucen, al ser un camino difícil para mucha de la gente que allí va es frecuente encontrarte con ataques de pánico. Pero con un poco de paciencia e intentando pensar que esto es América, con sus propias reglas, pudimos disfrutar de un sendero, como ya he dicho, precioso.

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Tras despedirnos de Lluc y Felix que aún tenían varios días de viaje nos encaminamos a San Francisco. Hicimos noche en Deadh Valley, de dónde solo podemos decir que hacía calor, un sitio curioso, bajo el nivel del mar, un desierto con montes y muchas millas sin ninguna población. Decidimos hacer una parada a Sequoia National Park que Marta nos había dicho que para ella era sin duda el parque mas bonito. Eran casi las cuatro de la tarde cuando entramos en el parque, paramos un momento para ver los Niddles, otro de los sitios que teníamos apuntados a la lista para ir a escalar y que no pudo ser. Habíamos justo empezado a subir por la carretera, Guillem preguntaba que dónde estaban las sequoias, que por ese lado el parque era muy bonito pero sequoias no se veía ninguna a la legua, y de repente, dos coches parados a un lado de la carretera tomando fotos, al valle, o eso parecía. Nos giramos para ver la vista que les había parado y allí, encima de un árbol estaba él. Un pequeño oso negro. Paramos el coche en mitad de la carretera y sin que Faust tuviera siquiera tiempo a aparcarlo saltamos los tres del coche en marcha. Había efectivamente allí tres osos. Uno pequeño subido a un árbol, su madre a los pies mirándolo, y al otro lado de la carretera un tercero dando vueltas mientras decidía en cual árbol quería subirse.

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Cuando fuimos capaces de mover los pies y volver al coche subimos el puerto y finalmente encontramos las sequoias. Enormes. Espectaculares. Increíbles. No creo que sea capaz de encontrar suficientes adjetivos para describirlas como merecen. Nos quedamos allí hasta que el sol nos echo y condujimos hasta San Francisco. Teníamos un día, un único día para visitar la que dicen que es una de las ciudades más bonitas de estados unidos. La primera parada fue en una cafetería en el barrio Mission, que Gerard nos había recomendado. Al salir vimos unas bicis de alquiler, tipo del biking de Barcelona, y que hay mejor que hacer turismo moviéndote en bici?

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No pudimos ver todo lo que las páginas de viajes recomiendan ver, pero vimos suficiente para decir que San Francisco es una de las ciudades más bonitas en las que he estado. Visitamos primero el barrio del castro, donde los pasos de peatones son multicolor. De allí fuimos al barrio hippie, donde estaba la casa de Jenis Joplin, luego a las casas victorianas y a las calles que salen en las películas de hollywood, valga decir que si bien las bajadas son divertidas, las subidas… no tanto. Paramos a comer al barrio chino y de allí al famoso muelle 39, refugio de los leones marinos y desde donde se ve la famosisima Isla de Alcatraz. Sólo nos quedaba ver el Golden gate que cruzamos, aunque era de noche y no vimos nada.

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Naila en U.S.A

 

 

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Este viaje surgió por casualidad. Teníamos pensado irnos a Marruecos de vacaciones, pero los planes cambiaron y de un día para otro teníamos billetes para San Francisco y nos habíamos juntado 10 personas en un road trip de escalada.

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Nos encontramos a la orilla del Pacífico con Faust y Fiona que nos esperaban con el coche alquilado y con un autentico restaurante de fajitas dónde cenar tras más de quince horas de vuelo. Por la mañana nos encontramos con los demás y sin siquiera ver el puente rojo de San Francisco nos marchamos dirección a Yosemite, a poco mas de 4 horas en coche, no sin antes hacer las paradas imprescindibles al Wallmart y a hacer un primer desayuno a la americana: pancakes de chocolate, manteca de cacahuete y algo de fruta para ayudar. Llegamos a Yosemite que llovía, aunque ni siquiera las nubes, ni el agua nos cerraron la boca, impresionados con la vista del Capitán, el Half Dome y en general todas las rocas, arboles y cascadas que veíamos.

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Era un viernes, y en el parque no cabía ni un alfiler, ya no digamos encontrar sitio en alguno de famosos campsides del valle, así que volviendo atrás y tras dar alguna que otra vuelta logramos encontrar una parcela en un camping a una hora de distancia. Durante la noche bajaron las temperaturas aunque dejó de llover.

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Al día siguiente aún había mas coches y más gente en el parque, decidimos ir a escalar a un rincón un poco apartado del mogollón, para un primer contacto con el granito. Si bien la idea era quedarnos varios días descubriendo este famoso paraje, cambiamos de idea rápidamente, habíamos llegado que era un puente y sin una remota posibilidad de encontrar algún sitio para dormir. Nos fuimos alejando del parque hasta que una vez fuera encontramos un campground que si bien estaba a tope el propietario, un señor muy simpático nos dijo que acampamos al lado del río, escondiéndonos de la carretera. Y cuál fue mi sorpresa al despertarme a las 5 de la mañana? Tres dedos de nieve encima de la tienda.

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Marchamos que apenas había empezado a clarear dirección Moab, hacia el desierto, en busca del calor y el buen tiempo. Teníamos que cruzar toda nevada por el norte hasta llegar a Utah. Nos esperaban 12 horas de coche. De carreteras con rectas infinitas, con baches de esos que tienes la sensación que se te sube el corazón a la cabeza, de kilómetros y kilómetros sin cruzar ningún coche, ni ningún pueblo. Queríamos parar para hacer un café y vimos que google maps nos decía que a 75 millas había un cruce y en él un pueblo. Hacía casi cuatro horas que habíamos salido de Yosemite y solo habíamos cruzado un pequeño pueblo y un antiguo pueblo minero. Pero, hasta google maps se equivoca y el pueblo que marcaba no eran mas que tres casas en runas. A veces veíamos pequeñas carreteras que salían a lado y lado de la nuestra dirección a algún rancho, y nos preguntábamos que haría la gente que vivía allí, algunos a más de 50 millas de cualquier núcleo de población. Seguimos conduciendo durante algunas horas más, habíamos pasado la mitad del viaje cuando desde los otros coches, que habían salido algunas horas más tarde, nos llamaron para decirnos que hasta en el desierto llueve y que en Moab había estado lloviendo todo el día y anunciaban como mínimo cuatro días de mal tiempo. En un viaje de menos de 20 días, cuatro son demasiados para pasarlos esperando a que haga buen tiempo, así que sin mas remedio volvimos a cambiar planes y seguimos cruzando nevada, esta vez hacia el sur, dirección a Las Vegas y su magnífico parque natural: Red Rocks.

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Red Rocks es un sito curioso. Veinte minutos lo separan de Las Vegas y no obstante allí te encuentras en medio del desierto. Por fin se apreciaban unos días de sol y buen tiempo al horizonte. Nos instalamos en en campground, nos habíamos juntado finalmente todo el grupo y aprovechamos para escalar por la mañana hasta entrada la tarde en algunos casos y por la noche nos juntábamos alrededor del fuego.

El nombre del parque no está elegido al azar, casi te imaginas un gigante pintado una linea roja con un pincel. Los colores rojo, rosa, verde, amarillo, se combinan de mil formas distintas.

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A land Shaped by women

4º Dry Tooling Festival

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Climbat Winter Festival

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I-Bloc Winter Edition

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